viernes, 25 de julio de 2008

Senderos de soledad

Pensé que nadie iba a ingresar, sólo escribí de manera terapeútica sin esperar reparos.
No voy a mentir, pensé que no volvería, sin embargo soy de no atinar al futuro. Ana vino sola, o eso creo, cuando la esperanza se había teñido de un negro azabache, ella vino a palidecer el color de lo que creí perdido.
De repente perdí el apetito, comenzé con porciones pequeñas, no me doblegaba ante tentativas de cenas de reinados medievales, toda comida me parecia repugnante: muy salado, sin gusto, demasiado picante, abundantemente calórico.
Nadie lo sabe, aún dudo de ello. Pero hace unos días me he pesado y los números digitales no marcaban lo que esperaba, me sorprendí ante una cantidad de kilos menor.
Sin embargo, no es suficiente. Tampoco soy lo que era antes de perderla, me faltarían unos 5 kg para volver a antes, y de ahí retomar mi lucha por los ansiados 40 kg
Mi meta proxima es entrar en los jeans que literalmente reventé con grasa que no era propia, esa no era yo.
Lo más bello es ser como somos, los huesos marcan la forma de nuestra cuerpo ¿Por qué no mostrarlos? ¿Por qué no buscarlos? ¿Por qué escondernos ante capas adiposas?
¿Por qué juzgar a la gente que busca ser verdaderamente coimo es?

Y como siempre, mañana va a ser un desafia porque salgo a cenar con mi novio por nuestro aniversario de 3 años. ¿Vieron? Sigo disfrutando del masoquismo marital








Y todos necesitamos una mano alguna vez, un empujón, una mirada que nos de la aprobación de que estamos haciendo las cosas de la manera correcta, una sonrisa complice que nos indique que vamos por el camino correcto. Y con Ana es casi imposible, estamos solas ante un sendero desconocido, utópico pero no efímero. Encontrar a otra alma perdida en el medio del trayecto nos hace esbozar una mueca de alegría, "no estamos solas, somos muchas las que pelean por un ideal y no se estancan en el conformismo"

Cicatrices quedan, no propias de llantos de brazos, sino de las caídas, los tropiezos contra piedras del sendero que titulamos "comida", ellas no hacen caer contra un suelo áspero, de amargo sabor y falsa comprensión, dejando fibrosis en la cárcel de nuestra alma, en el templo de nuestro padecimiento: nuestro cuerpo.
Yo las oculto, pero se deben llevar con orgullo, son una prueba de que nos levantamos, de que superamos la trágica trampa para doblegarnos. De que aquí estamos en pie, peleando hasta la muerte por el final de cuento de hadas. Porque la suma de fracasos es un éxito.







Me arrastro a ti, y esto ya no es por amor.
Es por el dolor y la sumisión, porque de una manera obscena y macabra te pertenezco. Dejé de ser mi dueña para convertirme en propiedad.
Esclava de tus deseos y preferencias sexuales.
Disfrazandome de lo que tu carne pida.
¿Qué desea mi amo?
Jamás me diriges una mirada, sola las destinas a alguna que no te pertenece, que tiene el mejor disfraz que tu esclava aqui presente.
No puedo comprar tal vestimenta, tendré que diseñarla a mi modo
¿Cómo me dijiste que se llama?
Perdón, lo olvidaba.....era la Perfección